Un temblor puede ocurrir en cualquier momento y sus consecuencias pueden representar un impacto importante para el patrimonio familiar. En México, donde existe una constante actividad sísmica, contar con información clara sobre el seguro de hogar permite tomar mejores decisiones antes de que ocurra una emergencia.
Uno de los principales errores al hablar de protección para la vivienda es asumir que todos los seguros de hogar funcionan de la misma manera. Las coberturas, sumas aseguradas, deducibles, coaseguros y exclusiones dependen de las condiciones establecidas en cada póliza. Por ello, conocer qué protege realmente el seguro contratado es fundamental.
Mito: cualquier seguro de hogar cubre automáticamente los daños causados por un temblor
Realidad: la cobertura de terremoto debe estar contemplada en la póliza. De acuerdo con la CONDUSEF, para determinar si una vivienda cuenta con protección ante este riesgo es necesario revisar la carátula y las condiciones de la póliza, específicamente en el apartado de riesgos cubiertos y exclusiones. La cobertura puede aparecer como terremoto y/o erupción volcánica, por lo que no debe darse por hecho que se encuentra incluida únicamente por contratar un seguro de hogar.
Mito: el seguro únicamente protege las paredes y el techo de la vivienda
Realidad: dependiendo de las coberturas contratadas, un seguro de hogar puede proteger tanto la estructura de la vivienda como los bienes que se encuentran dentro de ella. Existen pólizas que contemplan daños materiales al inmueble y coberturas para contenidos, además de opciones relacionadas con remoción de escombros, gastos extraordinarios y responsabilidad civil.
Por esta razón, al contratar un seguro es importante identificar qué bienes están asegurados, cuál es la suma destinada a los contenidos y qué condiciones deben cumplirse para que procede una indemnización.
Mito: si después del temblor aparecen grietas, el seguro siempre las cubre
Realidad: es necesario determinar el origen de los daños. Las pólizas pueden establecer exclusiones relacionadas con asentamientos, hundimientos, desplazamientos, derrumbes, deslaves, contracciones o agrietamientos que no corresponden al riesgo amparado. También pueden existir exclusiones relacionadas con filtraciones provenientes de aguas subterráneas.
Ante cualquier daño, lo recomendable es reportarlo a la aseguradora y permitir que se realice la evaluación correspondiente. Evitar reparaciones o modificaciones antes de recibir indicaciones puede facilitar el proceso de reclamación.
Mito: el seguro paga cualquier cantidad necesaria para reparar la vivienda
Realidad:la indemnización está sujeta a las condiciones de la póliza y a la suma asegurada contratada. La CONDUSEF señala que, dependiendo del seguro, la indemnización puede corresponder al valor de construcción, reconstrucción, reparación o adquisición e instalación de los bienes dañados, hasta el límite establecido en la suma asegurada.
Mito: tener una póliza significa que no tendré que pagar nada después de un terremoto
Realidad: algunas pólizas establecen deducibles y coaseguros para la cobertura de terremoto. Estos porcentajes dependen de las condiciones contratadas y pueden estar relacionadas con la zona de riesgo en la que se encuentra el inmueble. El modelo de seguro de daños publicado por la CONDUSEF contempla, por ejemplo, diferentes porcentajes de deducible y coaseguro para terremoto.
Antes de contratar, es importante conocer cuánto tendría que cubrir el asegurado en caso de un siniestro y cómo se calcula esa cantidad. Esta información permite tener expectativas claras sobre la protección financiera que realmente ofrece la póliza.
Mito: el seguro sólo sirve para reparar los daños estructurales
Realidad: algunas pólizas pueden contemplar gastos derivados de las consecuencias del siniestro. Entre las coberturas adicionales que pueden encontrarse están la remoción de escombros y los gastos extraordinarios destinados a cubrir temporalmente la vivienda cuando el inmueble asegurado no puede ser habitado.
Estas coberturas pueden representar un respaldo importante después de un evento sísmico, especialmente cuando la vivienda requiere reparaciones que impiden que la familia continúe habitándola durante determinado periodo.
Mito: después de un temblor sólo necesito llamar a la aseguradora
Realidad: antes de iniciar cualquier reclamación es importante priorizar la seguridad de las personas y verificar que sea seguro permanecer o ingresar al inmueble. Una vez controlada la situación, se debe revisar la póliza y comunicarse con la aseguradora para conocer el procedimiento correspondiente.
La CONDUSEF recomienda revisar la carátula de la póliza para identificar la cobertura de terremoto, la suma asegurada y las condiciones aplicables. También señala que, para iniciar el proceso de reclamación por un siniestro, no necesariamente es indispensable contar físicamente con la póliza o con todos los documentos desde el primer momento.
¿Qué debes revisar antes de que ocurra un temblor?
La protección comienza antes del siniestro. Revisar la póliza permite conocer qué está cubierto, cuál es la suma asegurada, qué deducible y coaseguro aplican, cuáles son las exclusiones y qué procedimiento debe seguirse para reportar un daño.
También es recomendable verificar que el valor asegurado corresponda con las características reales de la vivienda. La ubicación, el tipo de construcción, el valor del inmueble y los bienes que se encuentran dentro de él son elementos relevantes para determinar las condiciones de protección.
Un seguro de hogar puede convertirse en una herramienta importante para proteger el patrimonio ante un evento sísmico, siempre que la cobertura contratada responda a las necesidades reales del inmueble. Leer la póliza, conocer sus condiciones y resolver cualquier duda con un profesional de seguros permite tomar decisiones informadas y estar mejor preparado ante una emergencia.
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